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Paperas o parotiditis

Las paperas o parotiditis en los niños es una infección viral aguda provocada por un virus llamado virus de la parotiditis, caracterizada por inflamación o hinchazón de las glándulas salivales (parótidas y sublinguales) y que a su vez puede comprometer otros órganos (páncreas, cerebro).

Es mas frecuente al inicio de la primavera, generalmente en niños de edad escolar. El período de contagio abarca de 1 a 2 días previos a la aparición de las paperas hasta 4 a 9 días posteriores a la aparición.

Cómo se contagia el niño de paperas?

La papera es una enfermedad altamente contagiosa aunque no es una patología preocupante ni grave, por lo que los padres no se deben alarmar ante la parotiditis. Se transmite de unos niños a otros a través del contacto con la saliva de alguien enfermo.

Sólo hace falta que unas gotitas de saliva lleguen hasta la persona sana para que se vea infectada. Es decir, se transmite a través de la tos y estornudos.

Cuando un niño resulta contagiado, los síntomas no se presentan inmediatamente. El virus tiene un período de incubación de 12 a 24 días.

Cuales son los síntomas de las paperas?

El niño presentará fiebre no muy alta, hinchazón de la glándula parótida (son las glándolas salivales más grandes que se encuentran entre el oído y la mandíbula) y dolor en dicha región. También pueden aparecer síntomas digestivos como vómitos y dolor abdominal, y encefalitis. Los varones también pueden notar dolor en los testículos e inflamación del escroto.

La hinchazón desaparece aproximadamente a la semana y alcanza el pico máximo entre el 2º y el 3º día. El niño debe estar aislado durante 9 días desde el inicio de los síntomas.

Cuál es tratamiento de la papera en los niños?

La vacuna es la mejor manera de prevenir esta enfermedad. La vacuna de la tríple viral (sarampión, paperas y rubeola) se aplica a los 12 meses de vida y un refuerzo al ingreso escolar (5 a 6 años).

El tratamiento del niño contagiado con papera es fundamentalmente sintomático (antitérmicos). Debe permanecer en casa y evitar compartir utensilios personales. Es conveniente además vacunar a todos los que conviven con el niño, y en el caso de que haya una mujer embarazada, lo ideal sería alejarla hasta 26 días después del comienzo de la enfermedad.

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